La devoción a la Santa Faz

Tradición Bizantina: El rey Abgar de Edesa. Más info.

Según la Historia de la Iglesia, escrita en el siglo IV por Eusebio de Cesarea (Historia Ecclesiae 1.13.5 y 22.2) el rey Abgar V de Edesa escribió a Jesús, pidiéndole que viniera a curarle de una enfermedad. Eusebio decía haber traducido y trascrito la carta original que se encontraba entre los documentos de la cancillería siria del rey de Edesa. En el documento de Eusebio, Jesús responde por carta, diciendo que cuando complete su misión terrenal y ascienda a los cielos, enviará a un discípulo para sanar a Abgar (y así lo habría hecho). No se menciona ninguna imagen a Jesús, por lo que esto sería una adición posterior a la historia. No obstante, la leyenda insiste en que la respuesta fue enviar directamente al apóstol Judas Tadeo o a Tadeo de Edesa (uno de los setenta discípulos mencionados en Lc 10, 1-24) a Edesa portando una tela que llevaba impresa la Santa Faz de Jesús, por cuya virtud el rey sanó milagrosamente.

Abgar V recibe la imagen milagrosamente impresa de Jesús.

El Mandylion desapareció durante la conquista sasánida de Edesa en 609 y en el s. X se llevó a Constantinopla, donde fue recibida con gran pompa por el emperador Romano I, que la depositó en la capilla del Gran Palacio de Constantinopla. Allí permaneció hasta que los Cruzados saquearon la ciudad en 1204, llevándose gran parte de sus tesoros a Europa occidental. Ningún texto de esa época menciona el destino posterior del Mandylion.

El apóstol Judas Tadeo porta la Verdadera Imagen de Cristo

Leer más en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Abgaro_V_de_Edesa
http://es.wikipedia.org/wiki/Sudario_de_Tur%C3%ADn#Posible_historia_anterior_al_siglo_XIV:_la_imagen_de_Edesa
http://www.iconesacregenova.it/il-mandylion-di-genova

Ver video:
http://www.youtube.com/watch?v=gS-CwIJURlk

Tradición Romana: La Verónica. Más info.

la-veronicaHistóricamente, el origen de la devoción a la Santa Faz se remonta al memorable día del Viernes Santo, cuando cargado con la Cruz, Nuestro Señor ascendía a la cima del Gólgota. “Seguíales –refiere Lucas- gran muchedumbre de pueblo y de mujeres, las cuales se deshacían en llanto y se lamentaban”.

La Verónica es un personaje que no aparece en el Evangelio. Se le relaciona en la Edad Media con la hemorroísa, curada por Jesús de los flujos de sangre y se le denomina Bereniké. La leyenda la hace residir en Panéas (Cesarea de Filipos) donde ella, más tarde, como testimonio de agradecimiento, erigiría un grupo escultórico en bronce con una mujer arrodillada a los pies de Cristo (Leyenda que consta en el apócrifo Actos de Pilato.) La leyenda se desarrolla con el tiempo y la Verónica junto al paralítico, el ciego de nacimiento y el leproso –todos curados por Jesús- se habría presentado ante Pilatos para testimoniar a favor de Jesucristo.

La leyenda del velo de la Verónica se remonta al siglo XII. No deja de ser curioso que el mismo nombre de Verónica signifique “Verdadera imagen”. En principio sería un velo que Jesús empleó en el huerto de los olivos para enjugarse el rostro bañado de sangre y sudor.  Luego se identificará con el velo que llevaba la Verónica y que se lo entregará a María, que se lo queda y lo da a su Hijo cuando este se lo pide para secarse el rostro. Posteriormente la leyenda dirá que la misma Verónica, al ver pasar a Jesús camino del Calvario, se acercó a él pasando entre los soldados y le enjugó el rostro con su velo, en el que quedó su Santa Faz impresa.

Como vemos, la leyenda de la Verónica muestra grandes analogías con el Mandylion de Abgar. Ya en el siglo XI Bernado de Soracte habla del lienzo de la Verónica como una reliquia en la que Nuestro Señor, al enjugarse del polvo y del sudor, dejó impreso su rostro. Su éxito en la Edad Media hizo que pasara a la posteridad como la VI estación del Vía Crucis, en el siglo XIII, y que San Buenaventura escribiera sobre el Rostro de Cristo. En el siglo XII Maillo testimonia que ante la Santa Faz que se conservaba dentro de un marco de plata en Roma, ardían día y noche diez lámparas. En 1193 a instancias del Papa Celestino III fue venerada por el rey Felipe Augusto de Francia a su paso por Roma.

En el siglo XV se hace famosa la Santa Faz de Alicante copia de la venerada en el Vaticano que a su vez -como hemos visto- es probablemente una copia inspirada en el original Mandylion que se conservaba entonces en Constantinopla. También adquiriría fama la llamada Santa Faz de Osa de la Vega.

laveronica2El Santuario que acoge la reliquia, conocida antiguamente como «la madre de todos los iconos», confiada a los Frailes Menores Capuchinos, se encuentra en Manoppello, un pequeño pueblo de los Abruzos, en los montes Apeninos, a unos 200 kilómetros de Roma.

El Santo Rostro es un velo de 17×24 centímetros. Cuando el peregrino se acerca al velo, descubre la imagen de un hombre que sufre, por los golpes de la pasión como la que sufrió Cristo.

El padre Heinrich Pfeiffer S.I., profesor de iconología e historia del arte cristiano en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, ha estudiado durante trece años este velo y ha sido el primer científico en asegurar que se trata del velo de la Verónica que antes se custodiaba en el Vaticano.

En el libro apócrifo de los Hechos de Pilato (siglo VI), se habla de una mujer, conocida con el nombre de Verónica, que enjugó con un velo el rostro de Cristo en el Vía Crucis.

A pesar de estas fuentes inciertas, que se encuentran ya en el siglo IV, según constata el padre Pfeiffer, alemán, la historia del Velo de la Verónica está presente a través de los siglos en la tradición católica. En su película «Jesús de Nazaret», la recoge el director de cine Franco Zeffirelli.

Con motivo del primer año santo de la historia, en el año 1300, el Velo de la Verónica se convirtió en una de las «Mirabilia urbis» (maravillas de la ciudad de Roma) para los peregrinos que pudieron visitar la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Lo confirma el mayor poeta de la historia de Italia, Dante Alighieri (1265-1321), en el canto XXXI del «Paraíso» (versos 103-111) en la «Divina Comedia».

Las huellas del velo de la Verónica se perdieron en los años sucesivos al Año Santo 1600, cuando el velo fue hallado en Manoppello.

Según estudios históricos citados por el padre Pfeiffer, con motivo de la reestructuración de la Basílica de San Pedro, realizada por el Papa Pablo V (1605-1621), en 1608 se abatió la Capilla en la que se custodiaba y es probable que en esa ocasión fuera robada la reliquia.

En 1618, el archivista del Vaticano Giacomo Grimaldi hizo una lista de los objetos de la antigua Basílica de San Pedro, en la que habla del relicario que custodiaba el Velo, especificando que los cristales estaban rotos.

El padre Pfeiffer explica que en el velo de Manoppello, en el margen inferior, se puede ver todavía un pequeño fragmento de cristal del anterior relicario, lo que demostraría su procedencia del Vaticano.

Según la «Relación Histórica», escrita en 1646 por el sacerdote capuchino Donato da Bomba, en 1608 una señora, Marzia Leonelli, para sacar a su marido de la cárcel, vendió por 400 escudos el Velo de la Verónica, que había recibido como dote, a Donato Antonio de Fabritiis.

Dado que la reliquia no se encontraba en buenas condiciones, de Fabritiis la entregó en 1638 a los padres capuchinos de Manoppello.

Fray Remigio da Rapino recortó los bordes del Velo y lo colocó entre dos marcos de madera de nogal. Los marcos y los cristales son los que todavía hoy conservan el velo en Manoppello.

Esta relación, de la que no hay otras pruebas históricas, diverge de la reconstrucción del padre Pfeiffer, narrando la historia popular de la llegada del icono a los Abruzos, en manos de un peregrino, en 1506. Hasta 1638, el icono habría pasado por varias manos. Con la creación de esta leyenda, opinan algunos de los investigadores, se podría haber tratado de ocultar el robo del Vaticano.

El profesor Donato Vittori, de la Universidad de Bari, hizo un examen del velo en 1997 con los rayos ultravioleta, descubriendo que las fibras no tienen ningún tipo de pigmentación. Al observarse la reliquia con el microscopio se descubre que no está pintada y que no esta tejida con fibras de color.

A través de sofisticadas técnicas fotográficas digitales, se ha podido constatar que la imagen es idéntica en ambos lados del velo, como si fuera una diapositiva.

La iconógrafa Blandina Pascalis Shlöemer ha demostrado que la imagen de la Sábana Santa de Turín se sobrepone perfectamente al Santo Rostro de Manoppello (con más de diez puntos de referencia).

El padre Pfeiffer ha recogido las principales obras artísticas de la historia que se inspiran en el velo de la Verónica, hasta que Pablo V prohibiera su reproducción, tras el probable robo en el Vaticano, y todas parecen tener por modelo la reliquia de Manoppello.

El padre Pfeiffer, explica: «Cuando los diferentes detalles se encuentran reunidos en una sola imagen, esta última debe haber sido el modelo de todas las demás. Todas las demás pinturas imitan un solo modelo: la Verónica de Roma. Por este motivo, podemos concluir que el Velo de Manoppello no es más que el original de la Verónica de Roma»

 

 

La imagen más antigua de Jesús. Más info.

la-imagen-mas-antiguaEl Pantocrátor de Santa Catalina más popularmente conocido como Pantocrátor del Sinaí es un icono que se encuentra en el Monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí, (Egipto).

Las imágenes antiguas de Cristo del área greco-bizantina, que lo representan como Rey del Universo, victorioso, poderoso y triunfante, tienen el nombre griego de Pantocrátor, que significa precisamente esto: Rey del Universo.

El monasterio de Santa Catalina posee el icono del Pantocrátor más célebre, pintado en el siglo VI. Es particularmente sorprendente la semejanza entre este icono y el rostro de la Sábana Santa de Turín, lo que hace pensar que el primero fue pintado siguiendo el modelo de la segunda. Es el icono más célebre del mundo ortodoxo, conjuntamente con la Virgen de Vladímir, y sirvió de modelo a varias generaciones de artistas bizantinos y ortodoxos como imagen canónica de Cristo.

El icono intenta conjugar en una sola imagen dos aspectos del Salvador: su misericordia y su justicia.

La parte derecha de su Rostro refleja la misericordia y la dulzura de Dios. La parte izquierda su justicia y su santa ira. En las imágenes que siguen se ha espejado cada parte para ver más claramente estos dos aspectos

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Ver:  http://www.youtube.com/watch?v=xu2Ba24idn8#t=57

La Flecha de Oro y Sor María de San Pedro. Más info.

Venerable Sor María de San Pedro

En 1843 Jesús le dijo a la Carmelita Descalza, venerable Sor María de San Pedro, Quien mira mi Rostro ya me está consolando. Las promesas que hace Jesús a los que tengan esta devoción son extraordinarias. Asegura que nunca serán separadas de Él, que por su Santo Rostro harán prodigios, que imprimirá sus divinas facciones en sus almas y que Él mismo enjugará la faz de sus almas, limpiando las manchas del pecado y devolviéndoles su primitiva hermosura.

Le enseña un acto de alabanza y reparación que es conocido como la flecha de oro y que Él dice que esta oración punzará su Corazón deleitosamente, y sanarán las heridas causadas en él por las blasfemias. La oración es ésta:

Que el más santo, más sagrado, más adorable, más incomprensible e inefable Nombre de Dios sea por siempre alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado, en el Cielo, en la tierra y bajo la tierra, por todas las criaturas de Dios y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.

Leo Dupont y la Archicofradía de la Santa Faz . Más info.

Venerable León Papin Dupont
Venerable León Papin Dupont

Sor María de San Pedro muere poco tiempo después y sigue con esta devoción un laico, el venerable Leo Dupont. Su vida es sorprendente. Lamentablemente no está todavía en castellano, pero la escrita en inglés es The Holy Man of Tours,  de Dorothy Scallan.

En 1849 el Papa Pio IX tuvo que refugiarse en Gaeta porque peligraba su vida en Roma. Él pidió que en las Iglesias de Roma se hicieran oraciones especiales por la Iglesia. En la basílica de San Pedro en el Vaticano se expusieron tres importantes reliquias: el madero de la Verdadera Cruz, la lanza con la que se abrió el costado del Señor y el velo de la Verónica. El 6 de enero de 1849, en la festividad de la Epifanía, relatan testigos de la época que tuvo lugar un prodigio extraordinario: mientras se hallaban los fieles venerando las reliquias, los canónigos y los fieles presentes pudieron ver cómo, sobre el velo la Verónica, la imagen del Santo Rostro se volvía más y más nítida hasta adquirir relieve, ofreciendo así un aspecto muy vívido del “varón de dolores” descrito por el profeta Isaías. Los canónicos llamaron al Notario Apostólico que verificó el milagro y pidieron al artista Antonio Puccinelli que hiciera una copia de la imagen milagrosa. Él hizo una litografía y éste es el origen de las reliquias de la Santa Faz  (Vera Effigies Sacri Vultus Domini Nostri Jesu Christi) que muestran el rostro de Cristo en una tela que tocó Velo de la Verónica, la Santa Cruz y la Lanza de Longinos.

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Esta imagen preside la Archicofradía de la Santa Faz de Tours en la que el 26 de abril de 1885 el Beato Luis Martín (Padre de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz) inscribe a toda su familia. De allí el nombre que elige Santa Teresita al entrar en la vida religiosa y el cuadro pintado por su hermana Céline.

 

 

 

 

Leer más en: http://nouvl.evangelisation.free.fr/leon_dupont_tab.htm

Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Más info.

Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz
Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz

Vamos a ilustrar la devoción de Santa Teresita con algunos textos. Comencemos con el de uno de sus mejores biógrafos, el P. Petitot: Esta devoción a la Santa Faz es de importancia del todo capital; por ella la piedad de Santa Teresita es tradicional, sus más importantes y extensas raíces parten a través de los Evangelios y llegan hasta las más antiguas profecías del Antiguo Testamento. Es ésta una de las pruebas más incontestables de que esta espiritualidad, este Caminito de Infancia, extendiéndose a todos los lugares y épocas, es eminentemente católico. Puede desgraciadamente temerse que gran número de almas superficiales sólo retendrán del espíritu de Santa Teresita su devoción a la Infancia de Jesús, olvidando o descuidando el culto que ella profesó a la Pasión y a la ensangrentada Faz del Mesías”.

Confirma estas palabras del P. Petitot alguien que la conocía bien, su hermana, la Madre Inés de Jesús: El principal atractivo de la sierva de Dios fue la devoción a la Santa Faz. Por muy tierna que fuese su devoción al Niño Jesús, no puede compararse a la que sintió por la Santa Faz.

Santa Faz pintada por Santa teresita cuando aun vivía en los Buissonnets y fijada sobre un almohadón de lana. Altura 25 cm.
Santa Faz pintada por Santa teresita cuando aun vivía en los Buissonnets y fijada sobre un almohadón de lana. Altura 25 cm.

En sus escritos Santa Teresita revela cómo la Virgen María –a quien llamaba su “madrecita”- la ayudó a profundizar el misterio del Rostro de Cristo, que no es otro que el de la Eucaristía y el Sagrado Corazón: el misterio del Amor de un Dios que se encarna y toma rostro humano, ama con corazón humano y quiere permanecer entre nosotros y ser uno con nosotros convertido en pan: No había sondeado hasta entonces la profundidad de los tesoros que encierra la Santa Faz; mi madrecita fue quien se afanó en revelármelos(…) Fue en esta ocasión cuando me los reveló y comprendí… Comprendí como nunca dónde se encuentra la gloria verdadera… Aquel, cuyo reino no es de este mundo, me evidenció que la única realeza codiciable consiste en querer ser desconocido y estimado en nada, en poner nuestro contento en el propio menosprecio. ¡Ah! Deseaba que mi rostro, como el de Jesús, estuviera escondido a todos los ojos, que nadie me conociera en el mundo; amaba el padecer y el ser olvidada.

Son innumerables los textos en que Teresa de Lisieux habla de la Santa Faz. Demasiados para citarlos en un resumen de estas dimensiones. Vaya éste sacado del proceso de beatificación: La Santa Faz era el espejo donde Sor Teresa veía el Alma y el Corazón de su Amado; el libro de meditación donde bebió la ciencia del amor. Fue en la meditación de la Santa Faz que aprendió ella la humildad.

Imagen de la Santa Faz regalada por Isidore Guérin a Louis Martin, el padre de Santa Teresita
Imagen de la Santa Faz regalada por Isidore Guérin a Louis Martin, el padre de Santa Teresita

Hemos visto en otro lugar lo arraigada de la devoción a la Santa Faz en Francia, concretamente en Tours y el apostolado que desarrolló Monsieur Dupont propagando la devoción y traduciéndola en obras prácticas de atención al prójimo. Teresa de Lisieux hizo lo propio desde su encierro del Carmelo: dedicó numerosas poesías a la Santa Faz, la pintó en casullas y estampas, inculcó a sus novicias y hermanas de comunidad esta devoción en lo que tiene de más auténtico: la identificación con Cristo en la bonanza y en las dificultades; la menciona en cartas y comunicaciones.

Casulla pintada por Santa Teresita
Casulla pintada por Santa Teresita

Duro fue para ella ver cómo su padre perdía sus facultades físicas y mentales durante los seis últimos años de su vida. Este fue su comentario: Así como la Faz adorable de Jesús se entristeció durante su pasión, así hubo de velarse en los días de su humillación la faz de su servidor fiel (su padre) para merecer ser abrillantada en los cielos. Y es que el mundo doliente es el que mejor puede identificarse con la Santa Faz de Cristo Crucificado.

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Tarjeta necrológica de Louis Martin, el padre de Santa Teresita

Lo que importa de verdad a una persona se manifiesta en el momento supremo de la muerte: salen a flote los sentimientos más profundos, algunas veces ocultos por un fárrago de trivialidades. En Teresa de Jesús no ocurrió eso: murió como vivió. Una testigo que la atendía en la enfermería manifiesta: Cerca de su lecho habíamos colocado un lienzo de la Santa Faz, a la que tenía gran devoción, para festejar el 6 de Agosto, la Transfiguración del Señor. Y a esta compañera de comunidad le confiesa en la intimidad: ¡Qué bien hizo Nuestro Señor en bajar sus ojos al ofrecernos su retrato! Porque los ojos son el espejo del alma y nosotras hubiéramos muerto de gozo al poder entrever su alma. ¡Qué gracias me ha concedido la Santa Faz en mi vida! Al escribir mi Cántico Vivir de Amor me ayudó hasta a redactarle con suma facilidad. Transcribí de memoria durante los tres cuartos de hora de silencio por la noche las quince estrofas que había rimado durante el día. Mi devoción, o hablando más exactamente mi piedad para con la Santa Faz está inspirada en las palabras de Isaías: Le falta hermosura y esplendor,… le vimos y no tenía expresión… Despreciado y como el último de los hombres, varón de dolores, conocedor de la enfermedad; tenía la Faz semioculta y como llena de vergüenza, y no le hemos apreciado. Yo también no deseo tener ni fulgor ni hermosura… pisar yo sola las uvas en el lagar, vivir desconocida de todos.

Misal Romano del Padre Youf, iluminado por Santa Teresita
Misal Romano del Padre Youf, iluminado por Santa Teresita

Y como se reseña en el proceso de beatificación: Tenía la Santa Faz colgada en las cortinas de su cama durante su última enfermedad: su vista le ayudó a soportar su largo martirio. Se ahogaba –tenía tuberculosis- y en su angustia la contemplaba una y otra vez…Para finalizar este apartado trascribimos casi literalmente su Cántico a la Santa Faz. A algunos oídos modernos les podrá parecer exagerado… No es eso. Son frases tejidas por una poeta, una mística…un alma enamorada.

Manuscrito de Santa Teresita de su poema Mi cielo aquí abajo
Manuscrito de Santa Teresita de su poema Mi cielo aquí abajo

¡Jesús! Tu imagen inefable es el astro que guía mis pasos.
Tú lo sabes bien.
Tu dulce rostro es aquí en la tierra mi paraíso.
Mi amor descubre los encantos de tus ojos embellecidos por el llanto.
Cuando contemplo tus dolores sonrío a través de mis lágrimas.
Deseo vivir ignorada y solitaria para consolar tu belleza;
esa belleza que se oculta en tu Faz bajo el misterio del dolor
y que tan fuertemente me atrae a Ti.

Tu faz es mi sola patria; ella es mi reino de amor,
mi prado risueño, mi dulce sol de cada día.
Ella es el lirio del valle,
cuyo perfume misterioso consuela mi afligida alma y le hace gustar la paz de los cielos.
Ella es mi reposo, mi dulzura y mi melodiosa lira.
Tu rostro, dulce Salvador, es el divino ramillete de mirra que yo quiero guardar en mi corazón.
Tu Faz es mi sola riqueza, no quiero nada fuera de ella.
Jesús yo me asemejaré a Ti,
y oculta entre los pliegues del velo de la Verónica, atravesaré la vida desapercibida de las criaturas.
Deja en mí la divina impresión de tus besos, llenos de dulzura,
y pronto llegaré a ser santa y atraeré a Ti todos los corazones.
Cuando tus labios adorados impriman en mí el beso eterno, haz que me abrase de amor,
y que este amor levante en el campo de la Iglesia una hermosa cosecha de almas santas.

El sueño del Niño Jesús, Óleo de Santa Teresita
El sueño del Niño Jesús, Óleo de Santa Teresita

 

 

La fotografía de Secondo Pia. Más info.

En 1898, la Casa Real de Savoya, entonces propietaria de la reliquia, quiso darle solemnidad religiosa a la futura boda entre Vittorio Emanuele III y la princesa montenegrina Elena Petrovich-Niegos, que coincidía además con diversos aniversarios de la Iglesia en Turín.

Así, la Síndone estuvo expuesta desde el 25 de Mayo hasta el 2 de Junio; una exposición que pasó a la historia porque en ella se tomó la primera fotografía de la reliquia.

El afortunado fotógrafo, el prestigioso abogado Secondo Pia, tomó las fotografías en condiciones casi imposibles, en una gesta que él mismo relató en un artículo escrito a principios del presente siglo en francés.

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Secondo Pia

“En Mayo de 1898, acercándose la fecha de la solemne exhibición de la Santa Sábana, se me solicitó fotografiar la reliquia. Yo me ofrecía a realizar el trabajo, a cuenta mía (recuérdese que la fotografía era una afición sumamente cara) y con la renuncia a cualquier posible derecho. Esta propuesta, con el importante apoyo del Barón Antonio Manno, que me honra con su amistad, fue cálidamente aceptada por el Soberano, Su Majestad Humberto, quien tuvo la fineza de concederme un exclusivo permiso“.

Respecto del proceso técnico, Pia relata:

“Mi preocupación era intensa y profunda, especialmente porque tenía que fotografiar un objeto que nunca antes había visto. Según quienes le habían visto en anteriores exposiciones, la Santa Sábana presentaba apenas unas débiles imágenes. Más temores me producían los problemas de la iluminación y las condiciones en las que debería operar”.

Los temores de Secondo Pia eran justificados: el primer día dos lámparas eléctricas de desigual  intensidad -las primeras que se utilizaban en un evento como éste- le hicieron imposible lograr una impresión en la primera sesión. Al día siguiente, la tarea fue igualmente imposible: a las luces desiguales se sumaba la colocación de un vidrio que se había puesto para impedir el maltrato de la reliquia.Pero el abogado siguió intentando desde el estrado especial que había solicitado levantar, siempre detrás de su cámara de 50 x 60 centímetros. Finalmente, pese a las dificultades y a la distancia -8 metros del altar- el abogado fue capaz de realizar sus fotografías bajo las características técnicas que él mismo describe:

“Expuse dos placas de 50 x 60 centímetros, una con una exposición de 14 minutos y la otra con una exposición de 20 minutos, utilizando un lente Voigtlander con un diafragma de dos milímetros. Puse delante del lente un filtro amarillo muy leve usando placas ortocromáticas de la firma Edward, reveladas con una solución normal de oxalato ferroso sin ninguna preparación química especial que pudiese alterar de alguna manera el resultado usual del revelado”.

ilustracion“Encerrado en el cuarto oscuro, concentrado sobre mi trabajo, sentí una gran emoción cuando, durante el revelado, vi aparecer primero el Santo Rostro en la placa con tal resolución que me sorprendí y alegré pues desde ese momento pude estar seguro del buen resultado de mi obra de arte”.

El primer descubrimiento del abogado turinés fue que la imagen en realidad era el “negativo” de la impresión de un hombre difunto: En efecto, si la imagen aparecía como un “perfecto positivo” el objeto no podía ser otra cosa que un “perfecto negativo”.

Las placas originales, los escritos, las múltiples copias, ampliaciones y estudios del abogado fueron donados en 1961 por su hijo Giuseppe a los investigadores, concediendo así el primer material serio de estudio científico sobre la foto, hasta los exámenes realizados en 1977.

Leer más en: http://www.lasabanasanta.org/docs/primera_foto.pdf

Ver: http://www.youtube.com/watch?v=xu2Ba24idn8#t=57

La Santa Faz de Céline Martin. Más info.

ilustracion-2Sor María de San Pedro fue una monja carmelita descalza del Convento de Tours (Francia) mundialmente conocida en el siglo XIX como apóstol de la devoción a la Santa Faz tras las visiones que tuvo en noviembre de 1846. Luis Martin, padre de Céline y Teresa de Lisieux, leía asiduamente la vida de esta mística y de todos era conocido su deseo de peregrinar algún día hasta el Convento de Tours, cosa que pudo hacer Ceéline en mayo de 1890. Según consta documentalmente, el 26 de abril de 1885 toda la familia se inscribió en la Archicofradía de la Santa Faz de Tours (Luis Martín con el número 7.378; Céline, con el 7.381; y Teresita, de doce años, con el 7382). Una de las reglas de la Archicofradía consistía en recitar frecuentemente la jaculatoria “¡Señor, mostradnos Vuestro Rostro y seremos salvos!” Es evidente que esta espiritualidad de honrar de forma especial el Rostro de Cristo arraigó en el corazón de ambas niñas, quienes terminarían adoptando el nombre “de la Santa Faz” como apellido espiritual tras sus respectivas profesiones religiosas: Santa Teresa se llamaría “del Niño Jesús y de la Santa Faz” desde junio de 1889 y Céline es conocida en religión como Sor Genoveva de Santa Teresa y la Santa Faz.

Sor Genoveva de la Santa Faz
Sor Genoveva de la Santa Faz

La santa de Lisieux, tal y como nos dejó patente en sus escritos, especialmente en sus poesías místicas y en sus oraciones, experimentaba una tierna adoración por el Rostro de Jesús. Sin embargo, falleció víctima de la tuberculosis ocho meses antes de que se tomase la primera fotografía a la Síndone y el mundo descubriese la cara del Hombre de la Sábana en el negativo fotográfico revelado por Pía. Es comprensible que Céline, que había estudiado pintura y fotografía y era la autora de las imágenes que de su hermana Teresa han pasado a la posteridad, se quedase muy impresionada no sólo por la belleza de la foto tomada por Pía, sino por descubrir que, inexplicablemente, la Síndone se comportaba como un cliché.

La peripecia que ocupa nuestro artículo fue hábilmente relatada por el P. Fernando de Santa Inés en su obra “La Santa Faz”, y nos parece adecuado cederle a él la palabra para conocerla de primera mano:

“El Sudario de Turín abre a la investigación de los estudiosos, por las fotografías de Pía, nuevos e insospechados horizontes. (…) En 1902, por derroteros desconocidos y providenciales, llegó al monasterio carmelitano de Lisieux una de las fotografías de la Santa Síndone sacadas por Segundo Pía en la exposición de mayo de 1898. Le tocó, en venturosa suerte, a la Hermana Genoveva de Santa Teresa y de la Santa Faz, la antigua Céline de los Buissonnets; y desde el primer instante aquel Rostro de la Síndone –que parece levantarse majestuoso, como un sol, sobre veinte siglos de olvido- extasió e hirió de amor el corazón de su dueña. Así, dos años; hasta que en la Pascua de 1904, en una noche de primavera en la atmósfera y de inspiración en la fantasía, Céline sintió la irresistible inspiración de pintar el Rostro del Señor. Tomó pues, el lápiz, después de invocar fervorosamente el patrocinio de Santa Teresita, y, casi milagrosamente, en lo que la nota de un laúd hiere nuestro oído y se pierde en el espacio, había terminado su labor. La Faz de Sor Genoveva –trazada primero al carboncillo- es artística, veraz y sumamente expresiva. (…)

En el lapso de medio siglo, la Santa Faz de Lisieux ha dado ya varias veces y triunfalmente la vuelta a toda la Tierra. Pero antes de  iniciar su gira internacional, el Santo Rostro arribó al Vaticano, en donde Pío X, hoy gloriosamente Beato, luego de adorarle e indulgenciarle, le auguró una festiva acogida familiar y un éxito mundial. (…) Pío X se sintió emocionado al verlo, y lo besó repetidas veces. (…) “Querido Padre (dijo el Papa al sacerdote que le había hecho llegar el cuadro por petición de Sor Genoveva), ¡cuán hermoso es este cuadro!…” Y como el Padre pidiera una bendición para la artista, agregó: “Quiero que le llevéis un recuerdo mío”. Abriendo sus armarios, el Papa busca algo que no puede encontrar… “¡Han desordenado todas mis cajas!”, dice con conmovedora simplicidad. Y dando sus ojos con una medalla de bronce, en la que estaba su retrato en relieve, se la da al Padre para entregársela en su nombre a la pequeña carmelita. Aunque el Padre en cuestión afirma que el Papa buscaba una medalla de plata, Sor Genoveva está toda ella jubilosa con su medalla de bronce. Y con razón, pues como dice nuestra artista: “Yo no presenté mi cuadro en ninguna sala de exposición, mas he aquí que el mismo Santo Padre es el que se ha encargado de condecorarme”.

El Cardenal Casimiro Gennari escribirá al abate Eugenio Prévost la siguiente carta fechada el 4 de junio de 1906:

“Reverendísimo Señor: He expuesto al Santo Padre, en la audiencia de este día, el proyecto ideado por Vuestra Señoría Reverendísima con miras a la máxima difusión posible de la imagen de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, tal y como el Carmelo de Lisieux ha conseguido diseñarla, con arte inigualable, inspirándose en la verdadera imagen del Santo Sudario. Su Santidad –que acepta y agradece cordialmente el envío de una fotografía de esta Santa Faz- aprueba gustosamente vuestra empresa.

A la verdad, no se pueden considerar los rasgos y la expresión de esta adorable figura sin sentirse vivamente emocionado y sin que en el corazón florezcan sentimientos de compasión y amor. Esta imagen puede ser útil a toda clase de personas, ya que se puede considerar como un libro de meditación sobre la Pasión y la muerte de Nuestro Divino Redentor.

Por todo esto, confirmando las indulgencias ya concedidas y firmadas de su mano, el Santo Padre declara de nuevo que a todos aquellos que meditaren algunos instantes delante de esta imagen en la Pasión de Nuestro Señor, por este solo hecho, les otorga todas las indulgencias concedidas por los Soberanos Pontífices a la Corona de las cinco Llagas. Igualmente, Su Santidad desea que esta imagen se distribuya por todas partes y que se la venere en todas las familias cristianas, recomendando la propagación de su culto de manera particular a los Reverendísimos Obispos y a todos los eclesiásticos, y bendiciendo muy especialmente a todos aquellos que sean sus propagadores”.

La imagen, en fin, obtuvo en marzo de 1909 el Gran Premio en la Exposición Internacional de Arte Religioso de Bois-le-Duc (Países Bajos) y adornó, especialmente durante la primera mitad del siglo XX, buena parte de los oratorios del Planeta. En nuestros días ha sido “rescatada” por Pierre Descouvemont y Helmuth Nils Loose en su monumental obra “Teresa y Lisieux”, donde le dedican varias páginas y aparece magníficamente reproducida.

Sor Genoveva (Céline) falleció el 25 de febrero de 1959.

Céline pintando
Céline pintando

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La beata Pierina de Micheli. Más info.

La beata Pierina de MicheliOtra linda historia es la relacionada con la beata Pierina de Micheli (1890-1945). Jesús le dice: Miren cómo sufro. Sin embargo, soy entendido por muy pocos. Qué ingratitud por parte de aquellos que dicen que me quieren. Yo di mi Corazón como un objeto sensible de mi gran amor por la Humanidad. Yo di mi Santa Faz como un objeto sensible de mi Dolor por los pecados de la Humanidad. Deseo firmemente que mi Faz refleje los dolores íntimos de mi Alma. Que el sufrimiento y el amor de mi Corazón sean más honrados! Quien mira a mí ya me consuela. También le pide que se celebre la Fiesta de la Santa Faz y le dice: Quiero ser honrado con una fiesta especial el Martes de Carnaval, el martes antes del Miércoles de Ceniza. La fiesta será precedida por una Novena en la reparación de todos los fieles conmigo, uniéndose a la participación de mi Dolor.

La Santa Faz en África. Más info.

Según el periódico The Nigerian Observer, en el mes de agosto de 2010, un templo dedicado a san Pablo en Nigeria se convirtió en el centro de peregrinaciones de todo tipo de personas que buscaban ver algo de lo que se ha descripto literalmente como una aparición de Jesucristo. De acuerdo con los entusiastas fieles católicos presentes en el templo, el poco común, pero santo fenómeno se produjo temprano en la mañana del miércoles luego de la adoración en la iglesia. Esto ha ocasionado conmoción entre los fieles católicos y no católicos que transitan por la carretera del aeropuerto de la capital para ser testigos del curioso fenómeno espiritual. También el significado espiritual de la aparición de Cristo en la Iglesia Católica de san Pablo fue descripto por el príncipe Ken Ebosele, un comprometido católico que fue testigo de la misma.  El Príncipe Ebosele señaló que fue una confirmación de que no en vano los cristianos profesamos que la salvación nos viene de Cristo y agregó que la aparición de Cristo es manifestación de su presencia en nuestras vidas. Otros que prefirieron el anonimato sostienen que la aparición de Cristo en este período crítico de la existencia humana llena de pecado es una clara indicación de que no importa cuán sumergidos estemos en el pecado, el Dios misericordioso tiene un especial interés en la salvación de los seres humanos.

Mientras tanto, yendo un poco hacia atrás en el tiempo, a mediados de los años ´90 comenzó en Benin, en la costa oeste de África, el fenómeno de imágenes o estatuas sangrantes. El 1º de abril de 1997 una estatua en la comunidad de Hermanas Franciscanas de Gebegamey lloró lágrimas de sangre. Vincent Metonnou, un periodista del semanario Le Forum, se preguntaba por qué hay ahora tantos signos similares de dolor aparaciendo por todo el mundo: ¿Ha perdido el mundo su rumbo? Se preguntaba, concluyendo que probablemente el Hijo del Hombre esté triste por la villanía de la humanidad.

El  2º de abril de 2011 un raro video de un milagro del sol muestra algo que parece la Virgen María en la posición de la Medalla Milagrosa, que luminosa se mueve sobre los árboles causando fuertes gritos en los testigos que filmaron el hecho con las cámaras de sus celulares. Esto fue en Abidjan, en Costa de Marfil.

¿Debe  uno ser cuidadoso con estos fenómenos? Sin ninguna duda. En Benin el voodoo sigue siendo la religión estatal. En otros lados existe un animismo de estilo pagano (espíritus en objetos y plantas) y adoración de los difuntos. A comienzos de los ´90 una religiosa en Kenya proclamó un fenómeno de estos que sucedía a las tres de la mañana e incluía fotografías de Jesús con ojos rojos. La aparición fue aceptada por el entonces arzobispo, que  fue removido de su cargo por Roma y luego excomulgado por desobedecer al Vaticano, que tuvo que secuestrarlo luego de que contrajera matrimonio en una ceremonia oficiada por el reverendo Sun Myung Moon. Él se había hecho famoso en Roma por importantes y controvertidas sanaciones y exorcismos. Es necesario guardar inicialmente precaución, ya que puede darse una decepción. También en África un culto basado en un vidente católico terminó convirtiéndose en un culto a la muerte, en el que muchos se suicidaron ante la cercanía del fin del mundo.

Pero también hay fenómenos legítimos en nuestro tiempo, especialmente en África, que producen vocaciones de ayuda al mundo y nosotros estamos interesados en lo que fue proclamado como un mensaje, otra vez en Benín, en 1995, donde se dice que una réplica de la Santa Faz empezó a derramar sangre que más tarde fue analizada y resultó tipo AB, RH positivo,  y en donde supuestamente el Eterno Padre dijo:

¡Mis hijos! En el tiempo horrible que vendrá sobre toda la raza humana, la Santa Faz será de mucha ayuda (un verdadero paño en el que enjugar las lágrimas); porque mis verdaderos hijos se esconderán detrás de ella. La Santa Faz será una real bendición, de modo que el castigo que enviaré  sobre la raza humana será disminuido. En el hogar en el que sea exhibida habrá luz en orden a liberarse del poder de las tinieblas. En los hogares en los que se encuentre la Santa Faz de mi Hijo Yo ordenaré a mi ángel que los marque y mis hijos serán librados de los males que sobrevendrán sobre la humanidad desagradecida. Mis hijos se convertirán en verdaderos apóstoles de la Santa Faz y la llevarán por todas partes. Cuanto más se difunda menor será la catástrofe.

También se sostiene que el Sagrado Corazón de Jesús dijo:

Siempre ofrezcan mi Santísima Faz al Padre celestial que Él tendrá misericordia de ustedes. Les pido a todos ustedes que honren mi Divino Rostro y que le den un lugar de honor en sus hogares, de modo que el Padre celestial derrame sus gracias abundantemente y les perdone sus pecados. Mis queridos hijos asegúrense de rezar todos los días en sus hogares una corta plegaria al Rostro de Jesús.

No se olviden de saludarla cuando se levantan a la mañana y de pedirle su bendición cuando se acuestan a dormir, de modo que lleguen felizmente a la patria celestial. Yo les aseguro que todos los que tengan un especial amor por la santa Faz serán prevenidos de daños y catástrofes. Yo solemnemente prometo que quienquiera promueva la devoción de mi Divino Rostro será librado de los castigos que vendrán sobre la raza humana. Y además, ellos recibirán luz para los días de horrible confusión que han de sobrevenir sobre la Santa Iglesia. Si sufrieran la muerte durante estos castigos, morirán como mártires y serán santos.

En verdad, en verdad, Yo digo que aquellos que extiendan la devoción a la Santa Faz recibirán la gracia de que ningún miembro de su familia será condenado y de que aquellos que estén en el purgatorio pronto serán aliviados. Pero todos deben venir a través de la intercesión de mi Santísima Madre. Todos los adoradores de mi Divino Rostro recibirán una gran luz para comprender los misterios de los últimos tiempos y estarán muy cerca del Salvador. Todas estas gracias las recibirán como adoradores de la Santa Faz. ¡No se pierdan estas bendiciones! Porque es también fácil perderlas.

 

La quinta de Rivadavia. Más info.

rivadaviaLa sede de la Fundación La Santa Faz se ubica en el mismo solar en el que habitó el primer Presidente de las Provincias Unidas de Río de la Plata, Bernardino Rivadavia.

Rivadavia poseía una espaciosa quinta que había heredado de sus padres y que pertenecía a su familia desde 1730, cuando su bisabuelo, Antonio Rivadeneira (h), la recibió como merced del Cabildo de Buenos Aires.

El fundo consistía en un terreno amplio, aunque irregular por sus linderos, de una extensión de diez mil metros cuadrados, poco más o menos, sito en la parroquia de la Concepción, entre las calles actuales de Santiago del Estero y Lorea por un lado, y de Europa y Comercio por el otro. La casa era vieja, muy sombría, pero solariega, y la quinta abundantemente plantada de árboles corpulentos.

El 27 de junio de 1827, después de un breve gobierno de poco más de un año durante el cual habita la casa del Virrey dentro del fuerte de Buenos Aires, se retira a su quinta.

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Felipa Larrea de Larrea retratada por Caras y Caretas en 1909

En esta quinta vivió Felipa Larrea de Larrea que nació poco tiempo antes de la emancipación de los vientres decretada en la Asamblea de 1813 y por lo tanto nació esclava y fue considerada la última esclava viva de Buenos Aires porque vivió casi cien años. Felipa sirvió como esclava en las casas de Valentín Díaz, Josefa Lavalle y Marcó del Pont. Años después, ya libre, sirvió a Bernardino Rivadavia. Tuvo 11 hijos y murió en la completa miseria.

En 1829 Rivadavia parte hacia Francia, dejando a su familia en la vieja quinta de Buenos Aires. Se establece en París y ejerce el oficio de traductor.

En 1834 decide regresar a Buenos Aires. Llega en el mes de abril, toma un carruaje y se aloja en su quinta. Estamos en el segundo gobierno del General Juan José Viamonte. Su ministro, el General Tomás Guido, alerta al gobernador Viamonte y le comunica que los mazorqueros tenían orden de asesinar a Rivadavia esa misma noche. El General  Viamonte resuelve mandar al General Lucio Norberto Mansilla en carruaje a la quinta de Rivadavia con una orden del gobierno de ponerlo preso a Rivadavia y embarcarlo en un buque inglés. Esta vez, su mujer y su hijo Martín, se suman a su exilio. Los hijos mayores, Benito y Bernardino, se quedan en la quinta y se adhieren a la causa federal y luchan para que Juan Manuel de Rosas asuma definitivamente el poder.

Juana del Pino de Rivadavia
Juana del Pino de Rivadavia

Rivadavia se instala primero en Colonia del Sacramento en la Banda Oriental del Uruguay  y luego pasa al Brasil. Allí, tras un accidente doméstico, muere su esposa Juanita del Pino, en diciembre de 1841. Su hijo Martín vuelve a la quinta de Buenos Aires y se une a sus hermanos.

A fines de 1842 parte hacia Cádiz y allí se instala  junto a dos sobrinas. El 2 de septiembre de 1845 murió pidiendo que su cuerpo “no volviera jamás a Buenos Aires”. Sin embargo sus restos fueron repatriados en 1857 y desde 1932 descansan en el mausoleo levantado en su honor en Plaza Miserere.

Domingo Faustino Sarmiento dijo con ocasión de la llegada de sus restos mortales: Don Bernardino: esta es la misma patria que dejasteis hace 30 años, las mismas instituciones la rigen; el mismo espíritu la anima. ¡Estáis con los vuestros! Entrad en ella y reposad en medio de las bendiciones de la posteridad. Estáis en vuestro gran amor, pudo añadir el Estado de Buenos Aires: un fragmento separado de la tierra argentina.

Cinco años después de la muerte de Rivadavia la quinta quedó en manos de su hijo Martín por compra, por parte de éste, de los tercios que por sucesión  habían correspondido a sus hermanos.