¿Quiénes somos?

Fin de la Fundación La Santa Faz. Más info.

El fin de la Fundación La Santa Faz es ayudar a los hombres a encontrarse con Cristo a través de la belleza.

La intención que nos mueve es presentarle al mundo la belleza de Cristo para que, al redescubrirlo, se enamore nuevamente de él.

Este objetivo lo alcanzamos principalmente a través de la enseñanza, promoción, divulgación y restauración del arte sacro.

Fundación La Santa Faz para el Arte Sacro. Más info.

Todos los años transcurridos maduraron un nuevo emprendimiento. En el año 2011, con la generosa colaboración de Alicia Bergara de Uriburu, Elena María Zuberbühler de Hueyo y el legado de Gloria Noguera de Madariaga Anchorena, el Pbro. Eduardo Pérez dal Lago comenzó los trámites de la Fundación La Santa Faz y la compra de la sede de la misma.

En la sede de la Fundación coexisten una Escuela de Arte Sacro; un Taller de Arte Sacro en el que se producen y restauran obras de arte; una capilla en la que, tanto los estudiantes como los vecinos, pueden encontrase con Dios en la oración; una biblioteca que se especializa en arte, filosofía y teología; una sala de conferencias para abrir a otros las actividades formativas de la Escuela; una sala de exposiciones que permite mostrar al público las obras que se realizan en los talleres propios y de otras procedencias.

Además de ahondar en el periodo bizantino, que es fundacional en el arte cristiano, la escuela intentará especializarse en el período barroco-americano, con sus ramas: cuzqueño y jesuítico-guaraní, pero también incluiría otros aspectos como la música, la literatura, el cine, la encuadernación artística, la restauración, etc.

El nombre. Más info.

El nombre de la Fundación nos resulta sumamente significativo, porque señala una perfecta continuidad con El Mandylion y hace referencia a Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz que elegimos como patrona e intercesora frente a Dios.
Pero también porque el rostro es el centro de la expresividad sacramental del misterio del hombre, es un símbolo natural en el que “leemos” a los otros, es el gran instrumento de comunicación interpersonal, en muchas oportunidades superior incluso a la palabra, que es fácilmente manipulable.

La encarnación del Verbo hace que este sacramento natural quede elevado al orden sobrenatural, ya que desde entonces el rostro de Jesucristo va a ser el instrumento del encuentro con la misma divinidad.

El Concilio Vaticano II nos propone el rostro de Cristo como modelo para encontrar el verdadero rostro del hombre, tal como Dios lo pensó.

Por eso, en este tiempo de celulares, correos electrónicos, redes sociales y chateos nos importa hablar del rostro como lugar de encuentro.

En este mundo que valora la apariencia, queremos proclamar que el rostro es una ventana del “más allá” del hombre y que la misma naturaleza de la comunicación supone el encuentro real, y no virtual, entre personas. A nuestro hoy, seducido por la vulgaridad de la plena materialidad del cuerpo, queremos mostrarles de la belleza del rostro.

Los antecedentes. Más info.

En 1996 con la Profesora Magdalena Acuña de Armano fundamos la Escuela-Taller de Iconografía Bizantina El Mandylion para estudiar, desarrollar y difundir las primitivas expresiones artísticas de la fe de la Iglesia. Quisimos llamarla El Mandylion en recuerdo del divino rostro de Jesús que tradicionalmente se considera la primera imagen de nuestro Salvador.

Visitamos los monasterios griegos del Monte Athos, el corazón religioso ruso en la gran lavra de la Santísima Trinidad y San Sergio y la Siracusa Bizantina para adentrarnos en las primitivas técnicas iconográficas.

Aprovechamos mucho la lectura de tratados editados en diversas lenguas que fuimos adquiriendo para proveer a la incipiente biblioteca de la Escuela-Taller. También trajimos pigmentos y materiales desde Europa por considerarlos los más apropiados para obtener un resultado de calidad.

El tiempo nos trajo la valiosa ayuda de otros profesores y juntos enseñamos lo aprendido en distintos niveles y reunimos un grupo extraordinario de alumnos. También subimos nuestra página web, expusimos las obras que pintamos en nuestro país y en el exterior, realizamos conferencias y cursos con profesores extranjeros y editamos un libro para recordar el XV aniversario de la Escuela-Taller.